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12.10.06

Día seis...

Mabi no está buscando oro... Está lavando algunos platos.


Sin lugar a dudas fue la noche más fría que debimos soportar, ya que a la madrugada la temperatura descendió hasta los 6º C; pero debido a la gran humedad y al viento que soplaba, la sensación térmica debe haber rondado los 2º C.
Una densa niebla cubrió todo el sector hasta media mañana, y una vez disipada el sol brilló con toda intensidad. A pesar de los recaudos que habíamos tomado, los cinco sentíamos los efectos del mismo sobre nuestra piel. En mi caso, tenía muy quemados los brazos, el cuello y mi cara, aunque sin ampollas. La preocupación pasaba por la espalda: si se me ampollaba se haría muy difícil cargar la mochila para iniciar el descenso al día siguiente…
A media tarde comenzó a llover. Fue un chaparrón de mediana intensidad. Luego salió el sol; después se nubló y volvió a llover. A los cinco minutos salió el sol otra vez. Lo sorprendente fue que todo ocurrió en un lapso de media hora.
Luego bajamos al arroyo a recoger agua y aprovechamos para bañarnos. Por supuesto que disfrutamos muchísimo ese momento, máxime sabiendo que estábamos ahí por última vez. Al día siguiente dejaríamos ese hermoso lugar…

“A las 19:00 terminé de coser una rasgadura en mi campera. Estoy pensando en mañana… Tenemos que levantarnos temprano para preparar las mochilas y empezar a descender hacia Mina Clavero.” (De la libreta de notas de Mabi).

“Preparamos la cena y comimos adentro de la carpa porque había muchos mosquitos. No sopla viento y las estrellas brillan en el cielo. Todo hace suponer que el resto de la noche será tranquila.” (De mi libreta de notas).

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